Reseña: Una buena noche

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Como esta es mi primera entrada en el blog (y mi primera reseña), me veo obligado a advertir algo respecto a mi modo de lectura y crítica. Debéis saber que:

  • Tengo poca paciencia, por lo que es muy habitual que deje un libro a la mitad si veo que no me gusta. El hecho de terminarlo ya dice algo positivo.
  • Soy muy crítico tanto con la historia como con la forma de contarla. Si una de las dos cosas falla, apaga y vámonos.
  • Doy mucho valor al formato. Sé que no se debe juzgar un libro por la portada (nunca mejor dicho), pero ver unos márgenes pequeños, una fuente de letra chirriante o cualquier otro elemento fuera de lugar me saca de la historia. Lo siento.
  • Sí… se podría decir que soy moderadamente cruel.

Hoy me estreno con una reseña de la lectura que más me ha sorprendido en el último año. Precisamente he remarcado los puntos anteriores para que os deis cuenta de que la ausencia de comentarios negativos de esta novela da fe de lo sorprendentemente buena que es. Claro, como esta es mi primera reseña podéis pensar: «Es que a Dani le parece muy bien todo, es un Ned Flanders de la lectura…» Nada más lejos de la realidad; como he dicho antes, soy muy difícil de contentar. Por ello, os pido que leáis esta reseña teniendo esto en cuenta. ¿Empezamos?

Una buena noche - Nicolás Carro

Ficha técnica:

Título: Una buena noche

Autor: Nicolás Carro

Editorial: Autopublicado

Género: Romántico

Fecha de publicación: 15/12/2018

Sinopsis

Un hombre herido de muerte se refugia en un callejón e intenta recordar momentos de su vida que le hagan más llevaderas sus últimas horas. Esa búsqueda en su memoria le lleva de vuelta al viaje que hizo a la India con un grupo de su universidad. Un viaje, en el que por la mañana hacía de voluntario en una escuela y por la tarde visitaba Calcuta como un turista más, que adquirió un significado mucho más personal cuando tuvo una conexión especial con una de sus compañeras. A medida que su vida y el recuerdo se acercan a su fin, se va haciendo evidente que su situación actual se relaciona de manera directa con ese viaje en el que mientras descubría el país descubrió su primer amor.

Opinión personal

Soy una persona de costumbres, de gustos fijos, y más aún cuando de literatura se trata. Por ello, cuando me di cuenta de que iba a enfrentarme a una novela un poco particular no pude evitar empezarla con cierto escepticismo. ¿Concretamente qué tiene de particular?

  • No tiene una sola coma en todo el texto. En serio, ni una sola.
  • Tampoco hay nombres propios de personajes.
  • Está escrita en tiempo presente.
  • El formato de los diálogos es algo diferente al habitual.
  • Es novela romántica. No es algo particular, pero no es algo de lo que sea fan acérrimo.

No puedo negar que las particularidades de Una buena noche hicieron que me costara meterme en la historia; la experiencia de leer sin comas es algo perturbadora. Sin embargo, una vez superado este pequeño bache, me vi volando sobre las páginas, llevado por un lenguaje y una historia que me atraparon como un dulce sueño.

La historia es sencilla: un hombre moribundo recuerda un viaje que hizo a la India durante su época de estudiante, donde conoció a su primer amor. Todo está narrado en primera persona (de la cual soy fan), describiendo poco a poco el sutil proceso de enamorarse. El uso del lenguaje del autor es espectacular, rozando lo poético, haciendo que vayas viviendo las experiencias del protagonista como si el que te enamoraras fueras tú mismo. Cada párrafo en sí es una pequeña obra literaria, culminando con una breve pincelada que da una cadencia especial a la historia. Os muestro un ejemplo para que veáis a qué me refiero:

 

[…] Dice: entiendo lo que dices. Dice: propuesta aceptada. Nos estrechamos la mano en señal de acuerdo. No le tocaba la mano desde hace dos horas. Menuda eternidad.

 

Son sutilezas, pero detalles así hacen que la historia gane muchísimo.

Respecto a las otras dimensiones de la novela y siguiendo la línea del estilo del autor, los diálogos son ágiles, hermosos y tan bien hilados que no parecen de este mundo. Me explico: en la vida real cuando la gente habla a menudo dice cosas sin sentido, incongruentes. Sin embargo, en las novelas eso es algo que no debe ocurrir; pese a que nuestro objetivo como escritores es plasmar lo máximo posible la realidad, a veces hay cosas de la realidad que es mejor evitar (un personaje estornudando sin que haya una razón para ello, por ejemplo). En Una buena noche esto va más allá y los diálogos son tan perfectos, tanto rato, que parece que los personajes hubieran estudiado en secreto antes de hablar entre ellos. Ya lo veáis como virtud o defecto, los diálogos están demasiado bien hechos.

Al ser una novela narrada en primera persona (y sin nombres), el elenco de personajes es muy reducido. El autor siempre se refiere a ellos como la chicala amiga de la chica, el chico que venía con nosotros… y cosas por el estilo. Por ello, cuando aparecen más de dos personajes en escena se hace un poco complicado seguir la acción e intuir quién dice qué. Sin embargo, puesto que habitualmente esto no ocurre (las escenas suelen centrarse en los dos personajes principales), esto no es un gran inconveniente. Todos ellos están bien construidos y son coherentes, con sus luces y sus sombras, perfectamente reales. Todos salvo uno, en mi opinión. Un personaje que representa «la petulante voz de la razón» (así lo llamaba yo en mi cabeza) y que su única contribución es la de dar buenos consejos para el protagonista, además de ser irritantemente monotemático. Por supuesto, su razón de existir tiene todo el sentido para el avance para la trama, pero creo que le ha faltado un poco más de profundidad, algún cambio de tema… algo que lo hiciera alejarse de parecer el asistente del Word.

Respecto al final de la novela solo os puedo decir que me sorprendió muy gratamente. El autor ha sabido entretejer, recortar y dar un buen acabado a todos los hilos de la historia. Podría ser más explícito, pero contar más sería hacer spoiler.

En definitiva, Una buena noche me ha acabado sorprendiendo por la manera tan especial de narrar la historia, por la sutileza con la que se va construyendo el romance y por las descripciones tan reales y a la vez tan oníricas que nos regala. Leer esta novela ha sido un verdadero placer y, sinceramente, espero que su autor jamás deje de escribir. Desde luego, vale para ello.