Reseña: La voz de Amunet

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Portada de La voz de Amunet
Portada de La voz de Amunet

Ficha técnica:

Título: La voz de Amunet

Autor: Victoria Álvarez

Género: Aventura, Histórica

Fecha de publicación: 2018

Sinopsis

Egipto, 1346 a.C.: Desde que tiene uso de razón, la pequeña Amunet ha sido capaz de comunicarse con los animales, pero su vida da un vuelco cuando los sacerdotes de Amón, el clero más poderoso del Antiguo Egipto, descubren su prodigioso don. Convencidos de que es la pieza que necesitaban en su rompecabezas político, se la llevan al templo de Ipet Sut, donde comenzará su formación como heka o hechicera al servicio de la familia real.

Egipto, 1799: Cuando el ejército de Napoleón Bonaparte se hace con el control de El Cairo, la banda de ladrones a la que pertenece Shaheen recibe el encargo de asaltar una antigua sepultura del Valle de los Nobles. Lo que Shaheen no sabe es que en esa tumba se encontrará con algo mucho más inquietante: el espíritu de la propia Amunet, atrapado durante más de tres mil años… y sediento de venganza.

Desde ese momento, sus existencias se entrelazan de manera inevitable en un juego de poder enmarcado en el entorno de Bonaparte, sustituyendo el azul del Nilo y el oro del desierto por el rojo derramado en las calles del París revolucionario.

Opinión personal

Me animé a leer La voz de Amunet por tres razones:

  • Gran presencia en las redes. Había visto aparecer la novela por todas partes y, bueno, en este mundo capitalista tanto impacto al final hace mella a cualquiera.
  • Lo ha escrito Victoria Álvarez. Es una joven autora española de la que no había leído nada anteriormente, pero su camino como escritora es el que quiero seguir, así que digamos que la tomé como referente.
  • El periodo histórico de la novela (el del Antiguo Egipto, no el napoleónico) me interesaba mucho. La novela de Sinuhé el egipcio (novelón, por cierto, ya sacaré reseña en algún momento) trata sobre exactamente el mismo periodo y quería volver a vivirlo desde otra perspectiva.

Así, con estos tres motores, me puse a ello. Y siento mucho decir que el resultado no fue mi esperado (no quiero ser malo, pero…)

En pocas palabras, la novela me dejó bastante frío. Todo comenzó bien, con un planteamiento fuerte, unos personajes bien definidos e incluso unos giros inesperados en la trama en los primeros capítulos que hicieron que me enganchara. Como explica la sinopsis, la historia se divide en dos partes: la de la época del Antiguo Egipto y la época napoleónica. Además, hay cuatro personajes principales que actúan como protagonistas, narrándose cada capítulo como el punto de vista de cada uno de ellos (aunque en tercera persona), dividiéndose en dos personajes por cada periodo histórico. Vamos, un buen espectro cubierto de todos los aspectos de la historia. Sin embargo, con esta estructura suele pasarme que simpatizo más con unos personajes que con otros, y los capítulos que narran las hazañas de uno de los que no me interesa los paso de manera rápida e indolora, centrándome en los del personaje que más me atrae. Pero vamos, esto es cosa mía. George R. R. Martin también lo hace en Canción de Hielo y Fuego y hemos visto que funciona.

Todo comienza bien, como decía, pero según la trama avanza parece que vamos perdiendo el foco. La parte de Amunet en el Antiguo Egipto pronto adquiere un papel cuántico de thriller, romance, de superpoderes y costumbrista al mismo tiempo, sin llegarme a aclarar por qué lado va a continuar. En realidad, leer cualquiera de estas cosas me parece bien, pero estos saltos de género tan inconexos me acaban mareando. Lo que más me interesaba (como dije) era todo lo relacionado con el periodo histórico, así que esta es la razón por la que le seguí dando cuerda.

La parte de la época napoleónica se me hizo más dura. Pese a que el objetivo de la trama es claro al principio (tienen que encontrar cuatro ladrillos antiguos para liberar el alma de Amunet), pronto este parece pasar a un segundo plano. Muy guay eso de conocer toda la historia de la presencia francesa en Egipto en los albores el siglo XIX, pero hay que centrarse un poquito. Además, se me hace muy confuso conocer los límites de los poderes de la protagonista: Amunet tiene ciertos talentos que sirven oportunamente para arreglar las cosas, pero luego hay otros asuntos (a mi modo de ver, paja para un espíritu milenario mágico que puede proyectar su consciencia por todo el mundo) que la bloquean. ¿A qué juegas, Amunet? Por otro lado, otro punto negativo a mi modo de ver son las reacciones de los personajes, o bien desmesuradas o bien indiferentes. Dramones románticos puestos con calzador y salidas del paso gratuitas. ¿Os imagináis a Napoleón descubriendo que ha sido engañado y diciendo «ah, ok»? Pues eso.

Total, que llegamos a la parte que me ha hecho dejar el libro antes de conocer el final: el romance. Lo siento, pero a mí me dijeron que esto iba a ser un libro de aventuras y de jugosa información histórica. Tal vez era así al principio, pero en cuanto me di cuenta de que me habían colado dos dramones amorosos al mismo tiempo asumí que era el momento de dejarlo. La trama se había acabado diluyendo tanto que ya el objetivo original de los personajes había caído en el olvido, y si a ellos les da igual, a mí también. Lo siento mucho, Victoria, pero no me animé a leer las últimas páginas para conocer el final y resolver todas las preguntas que quedaban abiertas en mi mente. Tal vez todo acabara cobrando sentido y esté aquí despotricando sin razón, pero bueno, ya me enteraré en algún momento si me animo a retomarlo.

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